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Las primeras vacaciones con un bebé

Las primeras vacaciones con un bebé son una experiencia maravillosa. Pero para que todo salga como esperamos debemos planear bien el viaje y equiparnos con todo lo necesario para que nuestro pequeño se sienta a gusto y pueda disfrutar de sus primeras vacaciones.

Cuando se trata de planear las primeras vacaciones con un bebé surgen un montón de dudas y preguntas que pueden causarnos ansiedad y preocupación. La clave está en preparar el viaje con antelación y saber que existen algunas reglas básicas que debemos tener siempre en cuenta.

Para un bebé cualquier viaje supone enfrentarse a un entorno nuevo y diferente que en muchas ocasiones puede alterar su estado de ánimo y volverle inquieto y malhumorado. Por esta razón, la regla básica para que unas vacaciones junto a nuestro bebé vayan bien es respetar siempre sus horarios. Si conservamos la misma hora de sus comidas, de sus siestas, del baño, le ayudaremos a adaptarse mejor al nuevo lugar y a no extrañar su casa.

Preparando el viaje

Debemos empezar preparando una lista de todas las cosas que vamos a necesitar para el viaje con el bebé. A la hora de hacer su maleta de ropa es fundamental pensar en el clima del lugar de vacaciones, para elegir la ropa adecuada.  Prepararemos una bolsa especial para el bebé, con base amplia y sólida, en la que podamos llevar todo lo necesario para atenderle.

Además de la ropa, los objetos de aseo… nunca debe faltar algún juguete de su preferencia con el que pueda entretenerse cuando se aburra. Es importante llevar objetos que el bebé reconozca; puede ser algún muñeco con el que juegue habitualmente, o alguna sabanita, o un sonajero… Los objetos familiares le ayudarán a no extrañar su casa y sus cosas, aunque también es aconsejable incluir alguna sorpresa.

Además, debemos llevar un neceser-botiquín de urgencias infantiles con termómetro, analgésico, pomada contra picaduras, suero fisiológico, tiritas, algodón, agua oxigenada. Tampoco hay que olvidarse de llevar la cartilla de la Seguridad Social o del seguro médico. En el caso de los bebés, llevar también la cartilla de vacunaciones y el teléfono de su  pediatra.

Elegir el destino

Lo mejor es elegir un único destino para pasar las vacaciones, ya que los bebés notan mucho los cambios y si estamos cambiando de lugar cada dos o tres días no les damos tiempo a adaptarse.

No es aconsejable que los bebés menores de 6 meses vayan a la playa, porque aunque estén bajo una sombrilla el simple reflejo del sol puede provocarles quemaduras pues su piel es extremadamente sensible.

A partir de los 8 meses, ya se les puede llevar a la playa pero siempre dentro de un horario limitado. Las mejores horas para estar con ellos en la playa son las primeras de la mañana, por ejemplo de 9 a 10 y media, y por la tarde después de las 5. De esta manera se evitan los rayos de sol más dañinos y peligrosos de las horas centrales del día.

A partir del año, el bebé puede chapotear en el agua y jugar con arena, pero siempre con nosotros al lado.

No sólo bajo la luz directa, también a la sombra, no debemos olvidar aplicar crema bloqueadora. Debemos aplicar la crema antes de salir y renovarla cada dos horas, extendiéndola bien por todo su cuerpo. Una vez en la playa, es importante mantener al bebé siempre bajo la sombrilla. Los niños menores de 3 años no deben exponerse al sol directamente, por lo que si salen de la sombrilla lo mejor es que lleven un gorrito y una camiseta.

En la bolsa de playa, además de la crema y el gorrito, meteremos siempre un biberón con agua para que el organismo de nuestro bebé esté siempre esté hidratado. Para garantizarles un agua fresquita, una buena idea es llevar una pequeña nevera portátil.

La sierra o la montaña es un lugar ideal para niños menores de 6 meses por lo que es un destino perfecto para unas primeras vacaciones. Aquí también hay que proteger a los niños del sol con crema bloqueadora, camiseta y gorro.

Estos parajes nos dan la opción de realizar caminatas con los niños, ya sea en el cochecito o en una mochila para llevar bebés. Los paseos también deben planificarse bien con antelación, pues los niños se cansan al estar todo el día al aire libre. El clima de la montaña es seco, por lo que los bebés suelen necesitar beber mucha agua.

Si sales de paseo con tu bebé, no olvides llevar siempre una sombrilla colgada de la sillita y un gorrito bien puesto en su cabeza para protegerle del sol. Lo mejor es que el bebé lleve ropa muy ligera, de algodón, pero no olvides llevarle algo de abrigo para la tarde-noche.

Durante el viaje

En principio, todos los medios de transporte son aptos para los bebés, por lo que la elección de uno u otro dependerá de vosotros.

Si se elige el coche, es importante entretener al bebé cuando esté despierto. Lo mejor es llevar algunos juguetes, cantar canciones o contarle cuentos. No hay que olvidar hacer paradas cada una o dos horas de viaje para que el bebé cambie de ambiente y no se canse demasiado.

Si se escoge el avión como medio de transporte, es necesario comunicar a la compañía aérea que se viaja con un bebé. Al avión pueden subirse todos los bebés, aunque sean recién nacidos; no hay ningún riesgo. Para evitar la molestia de los oídos durante el despegue y aterrizaje lo mejor es dar de mamar al bebé o el chupete. Durante el viaje, si el pequeño va despierto podemos entretenerle con algún juguete. Es recomendable darle de beber mucho líquido para controlar su temperatura corporal.

La preparación previa a las vacaciones con un bebé es fundamental para que todo salga bien. Es esencial hacer una lista detallada de lo que no debemos olvidar y repasarla bien antes de salir. Vayamos donde vayamos en verano, el sol será nuestro principal enemigo, por lo que la crema bloqueadora, el gorrito y el agua son elementos indispensables.

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