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¿Cómo potenciar la motricidad del niño?

Una de las tareas más importantes de los padres es ofrecer al niño los materiales, ejercicios y espacios adecuados para potenciar su desarrollo motriz. Estimulándole a través de juegos mejorará sus habilidades y capacidades, además ayudará a los niños con dificultades en sus movimientos.

Los cambios que se producen durante los primeros años del niño son muy llamativos, ya que su evolución se puede observar casi a diario. En muy poco tiempo pasará de ser un bebé totalmente dependiente de los demás, a un niño que juega, gatea y desea relacionarse con las personas de su entorno. Esta evolución tan significativa del pequeño se producirá a través del desarrollo psicomotor. Los materiales educativos que le proporcionemos al niño van a contribuir en gran medida a que sus habilidades motrices se desarrollen adecuadamente.

El niño, durante sus primeros años de vida, lo único que quiere es estar en movimiento y ejercitando todo su aparato psicomotor. Desea deslizarse, arrastrarse, rodar, caminar, correr, utilizar las manos, dar patadas con los pies, etc. A través de su actividad motriz, desea descubrir el mundo que le rodea.

¿Qué podemos hacer para favorecer el desarrollo psicomotor del niño?

  • Ofrecerle materiales que despierten su inquietud por caminar o mantenerse sentado.
  • Enseñarle objetos o juguetes que le llamen la atención, bien por las luces, tamaño o colores, para que le despierte el interés por intentar agarrarlos o alcanzarlos por sí sólo.
  • Llevarle a lugares donde pueda ejercitar su cuerpo a través de materiales indicados para ello. Como, por ejemplo, a un parque donde hay columpios, toboganes, etc.

Los ejercicios para realizar con el niño deben ir encaminados a favorecer su coordinación, el equilibrio, la precisión en actividades manipulativas, el desarrollo de su musculatura y sus reflejos. Por ejemplo:

  • Cuando observemos que el niño se pone boca abajo y es capaz de levantar la cabecita, será conveniente ponerle en una mantita de juegos con muñecos alrededor que tengan luces y sonidos que le puedan llamar la atención. Es fundamental que se distraiga para que aguante la tensión que se le provoca en la cabecita con la finalidad de que los músculos se potencien para poco a poco poderla sostener.
  • Si el niño comienza a mantenerse sentado, se le deberá poner en el suelo o encima de una mantita (una zona semirígida) con un almohadón detrás y ofrecerle juguetes que le llamen la atención.
  • Túmbale boca arriba en la cama, en el cambiador o en una mantita de juegos y cógele de sus manitas. Tira despacio de ellas y observa cómo hace fuerza para incorporarse. Con el paso de los días observarás cómo poco a poco consigue cada vez incorporarse más.
  • Para ayudarle a ir adquiriendo la postura de gateo, podrás colocarle un flotador y tirar de él hacia arriba para mantenerle a cuatro patas.
  • Cuando veas que es capaz de sostener sus piernas sin que se le doblen constantemente, cógele por las axilas y mantenle un tiempo de pie sobre tus rodillas.
  • Tírale una pelota rodando por el suelo para que intente cogerla.

Para el desarrollo de actividades manipulativas:

  • Ofrécele juegos de cubos o construcciones donde las piezas no sean muy pequeñas.
  • Juguetes que tengan botones grandes para que puedan apretarlos con facilidad.
  • Dale objetos que tengan asas por donde cogerlos.
  • Ofrécele coger su propio biberón de agua.
  • Cuando pida el chupete, en vez de ponérselo tú, dáselo y enséñale a ponérselo.
  • Dale cuentos con tapas duras para que aprenda a pasar las hojas o, al menos, a moverlas de un lado a otro.
  • Girar con un dedo las ruedas de un coche.
  • Enséñale a tirar de la cuerda de un muñeco.

No te desesperes si todas estas actividades no las realiza con facilidad. Recuerda que cada niño necesita su tiempo de desarrollo y, aunque la mayoría de las veces nos pasamos el día comparándolo con los demás niños, cada uno es diferente. No te preocupes si el pediatra no le ha dado importancia.

Para los niños que presentan retrasos en su desarrollo motriz sería conveniente:

  • Además de realizar lo anteriormente citado, llevarles a la piscina y hacer ejercicios en el agua.
  • Ofrecerles tocar con su cuerpo, manos y pies texturas diversas ya que estimulará sensaciones y movimientos reflejos.
  • Llevarle a compartir juegos con otros niños de edades semejantes.

Consejos para enseñarles las actividades recomendadas:

  • Cuando los niños tienen pocos meses, es importante ayudarles a alcanzar los objetos que desea. Pero cuando vamos observando que pueden conseguirlos por sí solos aunque con algo de esfuerzo, debemos dejar que ellos logren lo que quieren por sí mismos. Es una manera de ir retirando la ayuda progresivamente. Así contribuiremos desde el principio a que nuestros hijos se hagan independientes y autónomos.
  • Si queremos que aprendan un determinado movimiento, como por ejemplo tirar de una cuerda para que el muñeco suene y se mueva, debemos hacerlo nosotros primero unas cuantas veces y asegurarnos que nos está mirando. Después le ayudaremos a realizarlo cogiendo su mano y llevándola hacia la cuerda. Es muy importante que para el aprendizaje de actividades que requieren una coordinación de movimientos actuemos como modelos para ellos.

Es importante a través de juegos y espacios creados para ello ayudar al niño en su desarrollo psicomotor. Tanto si el niño presenta dificultades como si no, debemos potenciar y reforzar sus aprendizajes sirviéndoles como modelos y no olvidando quitarles la ayuda progresivamente.

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